PEQUEÑO RESUMEN
DÍA 20Se me hacen eternas las 9 horas de avión. Mi primer contacto con los eeuu consiste en un policía de inmigración muy borde.
Me encuentro con A. Conozco a R. y a C. y ponemos rumbo a México.
DÍA 21
Llego a Mérida preparada para el frío de Chicago y me encuentro con que hace muchísimo calor. En Mérida pasamos la noche.
DÍA 22
Vamos camino de Progreso. Paramos por el camino en una hacienda a desayunar y en Dzibilchatun, primeras ruinas mayas que vemos. Son una pasada y muy tranquilas, sin el agobio de turistas que encontraremos en el resto de ruinas que visitemos. También hay un pequeño cenote en el que nos bañamos.
Dormimos en Progreso.
DÍA 23
Progreso es un pueblo tranquilo y bonito pero las playas son una mierda, el agua está sucia y huele mal.
Propongo ir a los manglares de San Crisanto, segun cierta web allí se pueden dar bonitos paseos en barca. Resulta ser un fracaso, San Crisanto son 4 casas y no vemos nada turístico.
Siguiente objetivo: ir a Chichen Itza, las ruinas más famosas de la zona. No queda más remedio que ir por carreteras secundarias, nos perdemos por un montón de pueblecitos en los que mucha gente ni siquiera habla castellano. Llegamos al anochecer, ya es tarde para visitar los templos así que hacemos noche en un hotel cercano.
DÍA 24
Chichen Itza mola pero es grande y acabo cansada. Cerquita de Cichen Itza hay un cenote que es impresionante, ahí nos bañamos.
Llegamos al anochecer a Valladolid, después de ducharnos nos vamos a cenar a otro hotel mucho más elegante que el nuestro. Es nochebuena y no hay que escatimar.
DÍA 25
Visitamos una gruta que era frecuentada por los antiguos mayas (no es nada del otro mundo). Más ruinas, esta vez Ek Balam, impresionante subir por la enorme escalera de uno de los templos. Me entran ganas de ver la película Apocalyptico.
Tiramos hacia Playa del Carmen pasando por Cancún. Llegamos ya de noche, solo nos da tiempo a, por este orden: tequila, cena, copa y mojito.
DÍA 26
Por la mañana vamos a la playa, todo perfecto: la arena, el agua, no hay demasiada gente... lo único malo es que me quemo con el sol. Como el 27 sale mi avión a las 5 pm de Mérida ponemos rumbo hacia allí por una carretera que se abre paso a través de la selva. Hacemos noche en un pueblo perdido llamado Peto (ojo, no confundir con tope).
DÍA 27
Desayunamos en Mérida y vamos al aeropuerto. Allí me hacen compañía hasta que llega la hora de partir. Me da pena irme, un poco más y me pongo a llorar.
DÍA 28
A la 1 am estoy otra vez en el aeropuerto de Chicago. Quedan 14 horas para que salga el avión hacia Madrid. Dormir en una silla de un aeropuerto es incómodo pero lo peor es que me quedo con las ganas de visitar la ciudad. No encuentro taquilla para dejar la mochila y no tengo fuerzas para ir cargada. El 29 a las 7.30 am aterrizo en Madrid.
